ANÁLISIS Castilla y León ante el 28M: El espejo que mide las potenciales coaliciones entre PP y Vox 

POR Óscar R. Ventana

Valladolid.  Las elecciones del próximo 28 de mayo en España tienen para Castilla y León un doble componente: los ciudadanos eligen a sus alcaldes y concejales y, a la vez, el foco político que le ha dado a esta Comunidad que su Gobierno acoja el primer y único acuerdo de coalición autonómico entre el PP y Vox la sitúa como el espejo en el que, para bien y para mal, se miran los partidos de cara a potenciales pactos postelectorales.

Para bien porque Vox ha desplegado toda su maquinaria comunicativa para tratar de instalar la idea de que su entrada en el Gobierno de Castilla y León es un «ejemplo» para el resto de autonomías, hasta el punto de que retan al PP para que se comprometa con esta consigna, algo que de momento los populares no han hecho, con un perfil más bajo respecto a lo que representa esta coalición en Castilla y León como modelo a seguir.

De hecho, en el PP tiran de manual de primero de política y mantienen que no es momento de hablar de los pactos postelectorales sino de tratar de convencer a los electores de que representan la opción mayoritaria, pese a que las encuestas apuntan a que, en la mayoría de las plazas importantes, la gobernabilidad del PP pasa por potenciales acuerdos con Vox, sea o no con su participación directa en el Gobierno.

En el argumento contrario se ubican el PSOE y el resto de partidos de la izquierda, que a lo largo de estas semanas de precampaña y campaña han lanzado el mensaje de que este gobierno de coalición en Castilla y León debe servir de «vacuna» para el resto de territorios autonómicos y municipios, convencidos de que las polémicas y marcos argumentales que Vox ha introducido en Castilla y León -aborto, cuestionamiento de políticas ambientales, violencia de género, ruptura del Diálogo Social- y que en su opinión han sido asumidos por el PP, pueden alejar a los electores más moderados del centro derecha.

Y DESPUÉS DEL 28M ¿QUÉ?

Está por ver cuál de los dos análisis y percepciones prospera en la jornada electoral del 28M. En lo que sí coinciden todos los partidos es en que esta cita con las urnas y sus consecuencias posteriores en las negociaciones en ayuntamientos y gobiernos autonómicos pueden influir en la relación actual del PP y Vox, tanto en Castilla y León como a nivel nacional, más aún cuando la traca electoral de los últimos años promete culminar a lo grande con las generales en este mismo 2023.

Lo que sí reconocen discretamente dirigentes de ambos partidos en Castilla y León es que les vendría muy bien que este pacto se reprodujera en otras autonomías para dejar de ser el único, ya que creen que esto reduciría el foco que se ha mantenido en esta Comunidad desde que firmaron su pacto de gobierno.

La diferencia es que en el PP reconocen a la vez que ese escenario tendría una influencia impredecible de cara a las elecciones generales, ya que entienden que una mayor visibilidad de Vox en más gobiernos autonómicos podría suponer una ampliación de su hueco electoral a nivel nacional.

PREGUNTAS AL ESPEJO

¿Cómo afectaría a la relación de PP y Vox en Castilla y León que alguna de las negociaciones en otras autonomías encalle? ¿Y si no hay tantas posibilidades de acuerdo ente ambos partidos y el PSOE mantiene la mayoría de gobiernos autonómicos y municipales? ¿Qué va a pasar en los principales ayuntamientos de Castilla y León? ¿Utilizaría Vox la baza de las negociaciones municipales para condicionar el futuro del acuerdo a nivel autonómico y nacional?

Son preguntas de difícil respuesta, porque todas tienen un matiz, un recodo vinculado al panorama que finalmente reflejen los ciudadanos en las urnas el día 28M. Ese espejo en el que los partidos se mirarán en la noche electoral les dará seguramente a todos algún motivo de felicidad.

Sin embargo, los días y semanas posteriores a esa jornada electoral serán los que vayan decantando las sonrisas y los lamentos, para desembocar en las puertas del verano con previsibles acuerdos de coalición a izquierda y derecha, y con la vista puesta ya en las elecciones generales.

LAS MUNICIPALES EN CASTILLA Y LEÓN

Más allá de las cábalas políticas sobre la incidencia en otros territorios del acuerdo entre el PP y Vox en Castilla y León, los ciudadanos de esta Comunidad van a vivir el próximo 28 de mayo una circunstancia inédita en su historia autonómica: la elección de sus concejales y alcaldes se producirá de forma aislada, sin otras urnas al lado, como ocurrió el pasado 2021 con las autonómicas.

El punto de partida para la comparación será lo ocurrido en 2019, cuando el PP consiguió mantenerse como el partido más votado en las municipales en Castilla y León, aunque con un significativo descenso en apoyos que dejó la diferencia global con el PSOE en los 28.000 votos -en 2015 era de unos 138.000 votos-, y también con un reparto de las capitales de provincia favorable a los socialistas.

Dos puntos porcentuales separaron a PP y PSOE en las municipales, lo que tuvo su reflejo también en las elecciones autonómicas, cuando por primera vez en décadas los socialistas volvieron a ser la primera fuerza (35 procuradores frente a 29 del PP), pero que no tradujeron en el Gobierno autonómico tras el pacto entre el PP y Cs.

Ahora el panorama ha cambiado, con un Cs prácticamente consumido y con Vox como aspirante a acceder a más municipios, en especial en las capitales y municipios más poblados, como réplica de los resultados cosechados el pasado 2021 en las elecciones autonómicas, que les situaron en el Gobierno de Castilla y León a través de su pacto con el PP.

De momento, los partidos llegan con el siguiente ‘tanteador’: el PSOE gobierna a la mayor parte de los ciudadanos de Castilla y León con sus alcaldías en las ciudades de Valladolid, León, Burgos, Segovia y Soria -en esta última con su única mayoría absoluta en una capital de provincia de España-; mientras que el resto se las reparten el PP (Salamanca), IU (Zamora) -también con mayoría absoluta-, Cs (Palencia) y Por Ávila (Ávila).EFE


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